Hola Víctor,
Se debe al distinto nivel de humedad que contienen en la masa utilizada para su elaboración. La magdalena tiene un nivel de humedad alto, por lo que, en contacto con el ambiente pierde parte de su humedad, secándose y volviéndose dura. La galleta, por el contrario, tiene una humedad muy escasa, y en contacto con el aire, al cabo de unas horas, absorbe parte del H2O en estado de vapor que hay en la atmósfera que respiramos. Por eso, estas variaciones no se dan si las mantenemos envueltas.